
Jonathan Cañete (@yoniica7), el delantero oriundo de Saladas, Corrientes que hoy brilla como goleador en el fútbol venezolano, se encontraba en Caracas disfrutando de unos días de descanso con su familia cuando ocurrió lo impensable. En diálogo con Radio LT7, el jugador describió la magnitud de un fenómeno que ya se compara con las tragedias históricas de 1967 y 1997.
Cañete estaba en un centro comercial
de la capital cuando el suelo comenzó a sacudirse con una violencia inusitada.
«La verdad que se sintió demasiado. Fue una cosa de locos», relató el
futbolista, aún con la voz marcada por la tensión de las últimas horas. A pesar
del pánico generalizado, la estructura donde se encontraba resistió: «Nos
agarró en el shopping donde no hubo derrumbe, gracias a Dios».
Sin embargo, la suerte no fue la misma
para todos. El jugador relató que el miedo persistió mucho tiempo después de
que la tierra dejó de moverse. «Creo que habían pasado media hora del temblor y
nosotros todavía seguíamos temblando del susto que nos pegamos, del miedo»,
confesó con crudeza.
Mientras Cañete lograba ponerse a
salvo, las noticias que llegaban de las zonas costeras eran devastadoras. El
futbolista se mostró particularmente afectado por la situación de Lucas Trejo,
un compañero cordobés cuya familia se encontraba en La Guaira, una de las zonas
más golpeadas por el sismo.
«Se derrumbó el edificio donde estaba
la familia (de Lucas)… No se sabe todavía qué ha pasado», explicó Jonathan,
mencionando que un compañero sigue buscando desesperadamente a sus seres
queridos.
Según su relato, el panorama en
algunas zonas es desolador: «Ya sacaron de los escombros de varios edificios…
sacaron cuatro fallecidos y todavía siguen buscando. La verdad que esto es
caótico».
Tras el evento principal, Cañete se
trasladó a Portuguesa, a unos 600 kilómetros de la zona cero, pero la calma no
regresó. Una réplica de 4.2 a las 2 de la mañana obligó a una nueva evacuación.
«Pasamos toda la noche en el lobby, no pudimos dormir nada… tuvimos que evacuar
rápido para la calle por las dudas», detalló sobre la vigilia que mantuvo junto
a su esposa y sus hijos, una niña su pequeño bebé.
Lo primero que hizo el delantero al
recuperar la señal fue llamar a su madre en la ciudad de Saladas, Corrientes.
«Llamé antes que vea por las noticias, porque si se llegaba a enterar por las
noticias iba a ser peor», comentó, recordando que su madre rompió en llanto
aliviada al escucharlo.
Hoy, Venezuela permanece bajo alerta
máxima. Hasta el momento se informó de 164 muertes, alrededor de un millar de
heridos y centenares de desaparecidos. Las autoridades temen que el número de
víctimas aumente significativamente a medida que se remueven los escombros de
los edificios colapsados.
Para Cañete, -jugador del Portuguesa
FC, donde marcó 12 goles en 18 partidos, en los últimos seis meses-, el fútbol
ha pasado a un segundo plano ante la magnitud de la tragedia: «Hoy lo tomo como
una experiencia que la podemos contar. Agradezco a Dios que la podemos contar».
fuente. diario el libertador

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